INTRODUCCIÓN:
La montaña no ha cambiado. Modifica la manera en que las personas se acercan a ella. En los años recientes, se ha evidenciado una evolución evidente en el perfil del montañero, en la forma de organizar las salidas y en los estándares que determinan qué es una actividad correctamente realizada. No se trata de una transformación estética ni de una tendencia efímera: es una reacción directa a fallos reiterados, salvamentos prevenibles y una sobrecarga de mensajes irreales.
Este artículo examina las tendencias actuales y futuras del senderismo, la media montaña y la autosuficiencia en entorno natural, desde una perspectiva técnica, sincera y aplicable.
La planificación vuelve al centro de la actividad:
Durante años, la planificación previa fue menospreciada. Hoy retorna a ocupar el lugar que siempre ha debido ocupar. La tendencia es clara: quien no planifica, no progresa.
Planificar ya no es solo “ver una ruta en el móvil”. Implica:
- Análisis del desnivel acumulado real.
- Evaluación del terreno y sus puntos críticos.
- Estimación de tiempos conservadores.
- Identificación de vías de escape.
- Lectura previa de la meteorología con criterio básico.
La planificación no quita la aventura; disminuye la necesidad de improvisar, que es donde ocurren la mayoría de los problemas. Una creciente cantidad de montañeros comprenden que una buena salida se inicia días antes, no en el aparcamiento.
Media montaña: el entorno más infravalorado:
La media montaña se convierte en el lugar ideal para la formación. No perdona errores, pero tampoco ofrece excusas. Es fácil de alcanzar, cercana y, justamente por eso, peligrosa si se infravalora.
Las tendencias contemporáneas indican un incremento en los incidentes, no debido a un desafío técnico severo, sino por:
- Mala gestión del ritmo.
- Exceso de carga.
- Falta de lectura del terreno.
- Decisiones tardías.
Quien se mueve bien en media montaña aprende habilidades que puede usar en otros lugares más difíciles. En consecuencia, un creciente número de especialistas centra su atención en este entorno de mayor complejidad.
Menos material, más sistema:
El material sigue siendo importante, pero ya no es lo más significativo. La tendencia preponderante es la creación de sistemas personales eficaces, en lugar de mochilas cargadas sin propósito.
Se percibe una transformación hacia:
- Equipos redundantes solo donde tiene sentido.
- Eliminación de material “por si acaso”.
- Prioridad a elementos críticos: navegación, abrigo, hidratación, iluminación.
El criterio sustituye al catálogo. El montañero que conoce su sistema tiene conocimiento de qué incluye, por qué lo utiliza y cuándo se debe emplear. Eso hace la diferencia cuando el entorno se vuelve más complicado.
Navegación autónoma como estándar:
La total dependencia de aparatos electrónicos está en descenso. No por desaprobación de la tecnología, sino por entendimiento de sus limitaciones inherentes.
La inclinación dominante es la navegación híbrida consciente:
- Uso de GPS como apoyo.
- Dominio básico de mapa y brújula.
- Capacidad de orientación por terreno.
No se aspira a la excelencia técnica, sino a la verdadera independencia mínima. La identificación de la ubicación sin cobertura ya no se considera una competencia avanzada, sino un requisito fundamental de seguridad.
Gestión del esfuerzo y toma de decisiones con fatiga:
Un progreso destacado es la incorporación de criterios para la administración del esfuerzo físico y mental. Con cada vez más frecuencia, se discute sobre cuándo parar, cuándo disminuir el ritmo y cuándo modificar el plan.
- La tendencia no es «aguantar más», sino optar por una elección más acertada en momentos de fatiga. Esto implica:
- Escuchar señales corporales.
- Controlar el diálogo interno.
- Evitar decisiones impulsivas al final de la jornada.
Aquí se fusionan los campos de la montaña y el coaching deportivo. La habilidad para autorregularse se transforma en una competencia esencial, ya sea a nivel individual o grupal.
Vivac funcional y responsable:
La vivac deja de ser una demostración y se transforma en un instrumento técnico. El patrón sugiere pernoctas:
- Discretas.
- Planificadas.
- Adaptadas al entorno real.
- Con impacto mínimo.
No se persigue la imagen, sino la vivencia de autogestión regulada. El sueño fuera proporciona más conocimientos sobre administración del calor, localización y toma de decisiones que numerosas horas diurnas mal llevadas a cabo.
Liderazgo operativo en grupos pequeños:
El liderazgo en montaña evoluciona. Se desvincula del modelo autoritario y se aproxima a un liderazgo funcional, fundamentado en:
- Comunicación clara.
- Anticipación de problemas.
- Lectura del estado del grupo.
- Capacidad de corregir el plan sin conflicto.
La tendencia indica que los grupos más seguros no son aquellos con mayor fortaleza física, sino aquellos con una gestión más eficiente. Ya no se trata de imponerse, sino de mantener decisiones cohesivas.
Retirada estratégica como signo de competencia:
- Retirarse deja de verse como fracaso. Crecientemente, más individuos comprenden que identificar cuándo no continuar constituye un método avanzado de experiencia.
- La montaña no valora el empeño ciego. Aprecia la adaptabilidad. La tendencia cultural se modifica: se valora la importancia de volver a la realidad, con información y aprendizaje, en lugar de imponer situaciones sin margen.
- La tendencia predominante en la montaña no se caracteriza por ser técnica ni estética. Se establece un método de actuar fundamentado en criterio, procedimiento y responsabilidad individual.
- No más ruido, menos vacío épico y una mayor comprensión del entorno y de uno mismo. La montaña continúa siendo un lugar desafiante, pero también un aula sincera para aquellos que están dispuestos a adquirir conocimientos.
- No se trata de hacer más.
- Se trata de hacerlo mejor.


En AFSURVIVAL® sostenemos que la auténtica preparación no solo se fundamenta en técnicas, sino también en actitud, constancia y valores. Nuestro objetivo es ayudarte a desarrollar una mentalidad fuerte que te sostenga, incluso cuando la situación sea difícil.
Te acompañaremos en cada paso, guiándote, enseñándote y recordándote que rendirse no es una opción.
En la vida y en la montaña, lo esencial no es tener suerte, sino estar preparado.
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