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“Aprender más en menos tiempo”.

INTRODUCCIÓN:

Existe una idea que ha sido propagada a través de internet: «Si le dedicas numerosas horas, lo dominarás». Se encuentra incompleta. En la realidad, lo que más frustra a las personas no es «no tener ganas», sino el estudio o el entrenamiento intensivo… y percibir que se les olvida rápidamente. Si te ha pasado, no es porque seas «malo aprendiendo»: es porque estabas utilizando herramientas que parecen ayudarte a avanzar, pero no te ayudan a afianzar lo aprendido.

La receta no es magia: es método, constancia y un diseño de práctica que favorezca la memoria y la transferencia a situaciones reales.

Aquí tienes un método motivador y sencillo: aprendes mejor cuando tu cerebro tiene que recordar, espaciar, combinar y corregir. Clarificar y rectificar. Al principio el ego pica un poco, pero es la clase de “dureza” que se siente.

Lo primero: estudiar no siempre es aprender:

Numerosos individuos confunden la frase «me lo sé cuando lo leo» con «me lo sé cuando lo requiero». Enfatizar, releer, visualizar videos en ciclo o revisar apuntes puede darte un sentimiento de control, pero frecuentemente no te forza a recordar por tu cuenta. Por lo tanto, al llegar la prueba, la entrevista, el camino o la situación real… surge el clásico: ¡A pesar de que esto me parecía sonante!

Una investigación muy mencionada en Psychological Science in the Public Interest analiza diversas técnicas y determina que dos de las más efectivas y consistentes son: la práctica de recuperación (autoevaluaciones) y la práctica espaciada. Punto esencial: Cuando se emplean como base principal, suelen ser considerablemente menos eficaces. 

Punto esencial: Si buscas resultados, deja de evaluar tu avance en términos de “horas” y comienza a evaluarlo, lo que puedes generar sin tener en cuenta.

Las 4 palancas del aprendizaje:

Considera esto como tu «kit básico», de manera similar a no salir de casa.

  1. Objetivo operativo: no “entender”, sino “ser capaz de hacer X”.
  2. Recuperación activa: recordar sin mirar (preguntas, tests, explicar).
  3. Espaciado: Volver al contenido antes de olvidarlo del todo.
  4. Feedback: detectar errores, corregirlos y registrar el patrón.

Si te falta una, te mueves despacio. Si te faltan dos, existe la posibilidad de que tú te encuentres “ocupado”, pero no mejoras.

Palanca 1: la recuperación activa:

El procedimiento de recuperación es sencillo: se plantean interrogantes y se responden sin observar, incluso si no es perfecto. «Prueba» tu memoria: la entrena. Un estudio clásico mostró que, en comparación con volver a leer, hacer pruebas de recuerdo ayuda a recordar mejor a largo plazo, incluso si parece que estás rindiendo peor en el estudio. 

Y esto no se queda en el laboratorio. En el entorno escolar, pequeñas pruebas llamadas quizzes de baja presión ayudan a mejorar el rendimiento en exámenes posteriores. 

Cómo aplicarlo sin volverte loco:

  • Tras leer/ver un bloque, cierra todo y responde: “¿Cuáles son las 5 ideas clave?”
  • Hazte 10 preguntas tipo “por qué / cómo / cuándo usaría esto”.
  • Explícalo en voz alta como si se lo enseñaras a alguien (sí, aunque te mires raro en el espejo).

Humor necesario: Si tu método de estudio consiste en subrayar como si estuvieras decorando el árbol de Navidad, probablemente estás pintando más de lo que estás aprendiendo.

Palanca 2: el espaciado:

El espaciado significa repartir el repaso en el tiempo. La evidencia es fuerte: una revisión que analiza muchos experimentos (839 evaluaciones en 317 estudios) muestra que se retiene mejor la información cuando se practica de manera distribuida, en vez de concentrarla en una sola sesión. 

La regla práctica del espaciado:

  • Si vas a necesitar algo en 1 semana: repásalo hoy, en 2 días y en 5–6 días.
  • Si lo necesitas en 1 mes: repasa hoy, en 3 días, en 10 días y en 3 semanas.

No es matemática exacta: es sentido común con estructura. El objetivo es volver justo cuando empieza a borrarse, porque ahí el cerebro “refuerza la ruta”.

Palanca 3: Mezclar (interleaving):

Al realizar siempre las mismas actividades en cada bloque (bloque A, luego bloque B), se observan mejoras durante la sesión. Sin embargo, en ocasiones, esto puede ser debido a que su cerebro se acostumbra a la pista del contexto. La mezcla implica la alternancia de distintos tipos de problemas o destrezas: A-B-C-A-C-B.

En el ámbito de las matemáticas, la estrategia de “abarcar” diversos tipos de ejercicios en lugar de realizar 20 iguales consecutivamente ha demostrado mejoras en evaluaciones subsecuentes, aunque durante la práctica el desempeño pueda parecer inferior. 

Cómo se traduce al mundo real:

  1. Orientación: alterna mapa, brújula, estimación de tiempos y lectura de terreno.
  2. Técnica: alterna subida, bajada, gestión de bastones, carga y ritmo.
  3. Primeros auxilios: alterna escenarios (hemorragia, hipotermia, esguince) en minisimulacros.

Punto clave: Mezclar te obliga a decidir aplicar en cada caso. Y esa decisión es exactamente lo que necesitarás fuera del papel.

Palanca 4: “Dificultades deseables”:

Hay un concepto precioso: dificultades deseables. Son situaciones que hacen la práctica más difícil en el momento (más errores, más esfuerzo), pero que mejoran la retención y la transferencia. La explicación de Rk y sus colegas es la siguiente: algunas dificultades «correctamente diseñadas» favorecen el aprendizaje subsecuente. 

Ejemplos:

  1. Recordar sin mirar (cuesta) vs. releer (fácil).
  2. Espaciar (te obliga a recuperar) vs. empollar (te sientes rápido).
  3. Mezclar (confunde al principio) vs. bloquear (fluye en la sesión).

Mensaje motivador: Si tu práctica nunca te desafía, puede que estés entrenando para estar cómodo, no para competir.

El método en 45 minutos: 

  • Aquí tienes un formato “mínimo viable” para usar 4–6 días por semana:

1) 5 minutos — Calentamiento mental

  • Escribe lo que recuerdas del tema/habilidad sin mirar (un “vaciado” rápido).
  • Marca 2 huecos claros: eso será tu foco.

2) 25 minutos — Práctica que exige (no consumo pasivo)

Elige una:

  1. 10–15 preguntas de recuperación.
  2. 5 ejercicios variados (mezclados).
  3. Explicación + mini-simulacro + decisiones (“¿qué haría si…?”).

3) 10 minutos — Corrección y “diario de errores”

Cada error se registra así:

  1. Qué falló (concepto, procedimiento, atención, tiempo).
  2. Por qué (causa raíz).
  3. Regla (cómo lo evitaré la próxima vez).

4) 5 minutos — Programación del repaso

Agenda el repaso: 2 días, 1 semana, 2 semanas (según tu horizonte).

Este bloque final es el que separa a la gente que “estudia” de la gente que mejora.

Un ejemplo concreto:

No necesitas un plan perfecto. Necesitas uno que puedas cumplir.

Días 1–3: base y recuperación

  • Día 1: Crea 20 preguntas (o 10 escenarios) y contéstalas sin mirar.
  • Día 2: repaso + corrección de errores + 10 preguntas nuevas.
  • Día 3: mezcla (interleaving) + mini-simulacro cronometrado.

Días 4–7: Espaciado y transferencia

  • 3 sesiones: recuperación + mezcla + una práctica en contexto (si aplica).
  • 1 sesión corta: solo repaso de errores (lo que más duele… y más rinde).

Días 8–14: consolidación

  1. 2 simulacros (cortos) con tiempo y condiciones realistas.
  2. 2 sesiones centradas en tus 5 errores más repetidos.
  3. 1 sesión “enseñar”: explicas todo el tema sin apuntes.
  4. Si haces esto, lo normal es que notes algo muy concreto: menos bloqueos, más claridad y una sensación nueva… la de “puedo sacar esto aunque esté bajo presión”.

Las trampas más comunes:

Trampa 1: “Cuando lo leo, lo entiendo”

Solución: Transforma cada segmento en interrogantes. Si no puedes responder, no lo dominas (todavía).

Trampa 2: “Empollar la noche antes”

Solución: espaciado. El empolle puede incrementar la eficiencia inmediata, pero generalmente disminuye la retención a largo plazo. Es sólida la práctica distribuida en comparación con la práctica concentrada.  

Trampa 3: “Practico siempre igual”

Solución mezcla. Le proporciona la herramienta apropiada para cada situación. 

Trampa 4: “No registro errores”

Solución: diario de errores. No es castigo: es dirección. Sin registro, repites; con registro, afinas.

Liderazgo personal: 

La mentalidad que respalda el método: La estrategia reviste importancia, pero también la investigación es esencial. Un método beneficioso es considerar el error como información: «Esto no constituye una evaluación de mí; es un dato para su corrección». Los materiales de Stanford sobre growth mindset resumen bien la idea de que aprender es un proceso de desarrollo, y no algo que se queda fijo. 

No necesitas motivación infinita. Necesitas:

  • Un sistema pequeño (45 minutos).
  • Un marcador de progreso (preguntas acertadas, errores repetidos, tiempo).
  • Una identidad: “Soy alguien que entrena lo importante, aunque cueste”.

Concluya con un tono serio: ¡La disciplina no consiste en despertar inspirado cada día; se trata de presentarse a pesar de que tu cerebro prefiera Netflix! Y lo mejor: se puede entrenar.

Puntos clave:

  • Aprender = recuperar, no releer.
  • Espaciar es la forma más simple de recordar más tiempo.
  • Mezclar te prepara para decidir bajo presión.
  • Las dificultades deseables son incómodas, pero eficaces.
  • Sin feedback no hay mejora: registra errores y conviértelos en reglas.
  • Un plan realista de 14 días vale más que un plan perfecto que no cumples.
  • Si quieres acelerar todavía más: 
  • Si te interesa aplicar esto a un objetivo concreto (condición física, técnica de montaña, orientación, preparación de rutas o hábitos de entrenamiento), en AFSURVIVAL® lo trabajamos con asesoramiento personalizado y coaching: diseñamos sesiones, revisamos tus errores clave y construimos un sistema que puedas sostener.
  • Porque al final, aprender no es solo saber cosas; se trata de poder hacerlas cuando es necesario.

 

 

En AFSURVIVAL® sostenemos que la auténtica preparación no solo se fundamenta en técnicas, sino también en actitud, constancia y valores. Nuestro objetivo es ayudarte a desarrollar una mentalidad fuerte que te sostenga, incluso cuando la situación sea difícil.

Te acompañaremos en cada paso, guiándote, enseñándote y recordándote que rendirse no es una opción.

En la vida y en la montaña, lo esencial no es tener suerte, sino estar preparado.

Jamás te dejaremos atrás.

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La verdadera supervivencia empieza cuando piensas que no puedes más…” Y eliges seguir adelante. Aprende, resiste y supérate”.

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ABEL FERNÁNDEZ

Fundador de AF Survival y experto en rescate de montaña, guía profesional y formador en supervivencia y Bushcraft

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